martes, abril 18, 2006

NOTA DEL DÍA


Hoy estamos nuevamente arrancando las actividades. Solo este país se da el lujo de dormir la siesta en semana de turismo. El tema es aburrido. Todos se quejan. Todos coinciden en el error y nadie hace nada.
Voy a decir algunas palabras sobre la minoridad en las calles. Mucho Ministerio de Desarrollo Social, pero los uruguayitos siguen allí. Ellos decían que esto se arreglaba ...
Estoy escribiendo para El Observador algo para mañana sobre "seguridad", o más bien "inseguridad pública". El policia muerto debe hacer pensar a la gente. Lo mató una mala ley que liberó a un delincuente, que si hubiera estado preso nada hubiera sucedido. Algunos se ponen histéricos por esto, harían mejor en inquietarse por arreglar cuanto antes los mamarrachos legislativos que inventaron. La experiencia de liberar presos está saliendo carísima.

4 comentarios:

Leonardo dijo...

Sos un oportunista politiquero barato

Agus dijo...

Y vos no dormiste la siesta?
Claaaro, sos un soldado...

Coatí dijo...

Abdala, ¿sos vos de verdad, o es un enemigo tuyo que te quiere hundir un poco más?

Devolvé la banca, Abdala dijo...

Esta inseguridad que tanto te preocupa y te ocupa, ¿comenzó a generarse el 2 de marzo de 2005?, o es producto de 40 o 50 años de políticas que priorizaron la productividad y el pragmatismo por encima de tener y mantener un pueblo educado e instruído, capaz de generar alternativas propias a las circunstancias (buenas o malas).
¿Podés ser tan cínico para intentar hacerle creer a alguien que ustedes no tienen nada que ver con lo que pasa en los cantes?
Por cada plancha que me pide una moneda en la calle, cada chapita que limpia vidrios, cada niño que se sube a un ómnibuis a pedir una moneda, y cada muerto que veo degollado en la calle, los veo a ustedes, a cada uno de ustedes, y te veo a vos Chirolita, corriendo eufórico por la calle un domingo de noviembre, festejando que seguías atornillado a tu banca por cinco años más. Te vendría bien otra charla con Figares a vos...Te mereces todo nuestro desprecio, y más.