jueves, diciembre 22, 2005

ENTREVISTA EN BUSQUEDA

El Partido Colorado no puede ni debe 'colaborar' con el gobierno porque hay una 'abismal diferencia' sobre cómo aplicar la democracia 'No hay puente de colaboración alguno que pueda construirse entre el oficialismo y el Partido Colorado', dijo el diputado Washington Abdala
El Partido Colorado no puede ni debe "colaborar" con el gobierno del presidente Tabaré Vázquez porque existe una "abismal diferencia" de orden "filosófico, cultural y hasta de interpretación democrática y de las reglas del Estado de Derecho" entre la actual administración y las fuerzas de la oposición, afirmó el diputado colorado Washington Abdala. "La democracia de la que habla el gobierno no tiene mucho que ver con la democracia liberal que defendemos los partidos fundacionales", dijo Abdala durante una entrevista con Búsqueda. El parlamentario, que por momentos ocupa la banca del Foro Batllista en el Senado como primer suplente del ex presidente Julio Sanguinetti, advirtió que los colorados no se prestarán al "jueguito politiquero" de que el gobierno vote "unido" cuando le conviene a su electorado y "dividido", pero apelando a los partidos tradicionales, cuando cree que paga costos políticos con sus votantes. "Ahora que gobiernen. Y que asuman las 'maduras', pero también las 'verdes'. ¿ O quieren estar en el gobierno, aplicar las mismas políticas que aplicábamos nosotros, seguir siendo elogiados en el exterior por hacer eso, y acá adentro mantener el discurso engañoso con que ganaron la elección para seguir ganándolas en el futuro y que los colorados les saquemos las castañas del fuego?", preguntó Abdala. -El ex candidato colorado a la Intendencia de Montevideo Pedro Borda-berry dijo la semana pasada que "el Partido Colorado no debe criticar todo lo que sucede en el gobierno" y que no sólo debería señalar lo que está bien, sino que, incluso, puede ofrecer al gobierno ayuda en lo que está de acuerdo. ¿Cuál es su opinión al respecto? -Este no es un gobierno "como todos los gobiernos", sino un gobierno que se propone llevar adelante un proyecto político excluyen-te. En la medida en que eso es así, no es posible afirmar otra cosa que una abismal diferencia filosófica y política entre aquello que encarna el actual oficialismo y lo que encarna el Partido Colorado. No hay, pues, puente de colaboración alguno que pueda construirse entre el oficialismo y el Partido Colorado. Y tanto no lo hay que ni siquiera el oficialismo ha procurado construirlo. Ni antes de la elección, ni con posterioridad a ella. Incluso convirtió en letra muerta el entendimiento interpartidario en materia de política económica, educativa e internacional. Ésa es la verdad histórica. -¿Pero por qué no ve posibilidad alguna de colaborar en aquello que ustedes mismos consideren útil? -El Partido Colorado, a diferencia del oficialismo actual en sus épocas de opositor ortodoxo, no critica -como se ha dicho- "todo lo que sucede en el gobierno". Cuando ha evaluado positivamente, para el país, no para el gobierno, iniciativas concretas, los colorados las hemos respaldado, no por un espíritu de "colaboración" como el que maneja Bordaberry, sino porque la colaboración del partido es con el país. Pero ese respaldo puntual no puede, ni debe, trascender el acto concreto de respaldo parlamentario. Hacerlo supondría dejar de ejercer el rol de fiscales de la acción gubernamental que la ciudadanía nos ha asignado. Estamos donde la gente nos puso, en la oposición, y no le podemos fallar a la ciudadanía que confió en nosotros. Eso sería no entender el "abe" de las reglas del juego democrático. -Entonces, ¿cuál es el sentido y perfil de la oposición colorada? -Las iniciativas de reforma estructural que el oficialismo ha decidido llevar adelante y que han contado con nuestra oposición (reforma tributaria, reforma del sistema de salud, ley de fuero sindical) constituyen la manifestación concreta del corazón filosófico de esta administración. Y frente a esas manifestaciones no sólo expresamos una oposición basada en criterios diversos acerca de cómo manejar los asuntos del país, sino por una discrepancia enorme de orden filosófico, cultural y hasta de interpretación democrática y de las reglas del Estado de derecho. La democracia de la que habla el gobierno no tiene mucho que ver con la democracia liberal que defendemos los partidos fundacionales. -El Partido Colorado y el Partido Nacional concretaron en los últimos 20 años entendimientos de diversa índole para gobernar. ¿No es posible utilizaresa base para pensar algún nivel de relacionamiento con el actual gobierno? -No. No se puede comparar el espíritu de colaboración que hubo entre gobernantes colorados y blancos cuando se sucedían unos a otros en diferentes áreas del Estado. A lo sumo podía haber diferencias de orden político o diferencias, en ocasiones fuertes, acerca de aspectos prácticamente técnicos. En el caso del gobierno actual, las diferencias, repito, son de orden político, filosófico y cultural. Por eso no hay vinculación institucional posible con este gobierno. Hablamos idiomas distintos. -Lo que usted dice equivale a pensar que el escenario que viene en Uruguay será de confrontación. ¿Eso es lo que cree? -Lo que pasa es que con el proyecto del gobierno no queremos tener nada que ver. Ya no se pueden relativizar las críticas a su gestión. El ciudadano percibe que desde el gobierno se está armando un aparato concentrador y exclusivista que desmotiva la inversión, mata el empleo verdadero y construye una lógica sindical superpoderosa. No hay que callarse más la boca. Los ciudadanos liberales nos piden claridad. No es casualidad que todas las gremiales empresariales, comerciales, agropecuarias, de las pequeñas y medianas empresas, todas ellas, montaron en cólera con el fuero sindical. Y esto recién empieza; con el impuesto a la renta y la reforma de la salud el cóctel va a ser explosivo. Creo, además, que llegó la hora de dejar al descubierto el doble discurso de este gobierno. Esta "peronización" a la que apuestan, haciendo oposición dentro del propioaobierno, es una engañifa, como decía Dardo Ortiz. ¿Dónde se vio que el MPP disienta con el Tratado de Inversiones con Estados Unidos pero lo vote criticándolo a regañadientes? ¿Acaso ya no llegó la hora de decir todas estas cosas? ¿Qué vamos a seguir esperando? -Aterricemos algo de lo que usted dice al plano de las cuestiones concretas. Por ejemplo: ¿qué van a hacer, en general, los colorados con los proyectos de ley que el Poder Ejecutivo quiera aprobar si ustedes están de acuerdo con ellos pero buena parte de la bancada oficialista no? -Mire, ellos nos pasaron la aplanadora para votar casi a tapas cerradas la llamada "ley de fuero sindical", un instrumento que casi nos transforma en una provincia argentina, porque crea una casta de sindicalistas inamovibles y espanta a los inversores: en vez de flexibilizar el mercado laboral, como hacen todos los países exitosos, lo vuelve más rígido. La votaron solos y festejaron solos. Bueno, si tienen la mayoría y la hacen valer para hacer los desastres mayores, tendrán también que hacerla valer para las cosas que, a nuestro juicio, le hacen bien al país. Si la "unidad" que tanto proclaman les sirve para votar a tambor batiente leyes que sólo provocan atraso, supongo que también les servirá para aquellas que pueden ser factor de progreso. Ahora, si lo que quieren es votar "unidos" las leyes malas y electoreras y luego votar "divididos" las leyes buenas pero que no les gustan a sus electores, para poder seguir siendo a la vez gobierno y oposición, el Partido Colorado no se va a prestar a ese juego. Tienen que asumir la responsabilidad que pidieron. Pidieron al pueblo que los votara para llegar al gobierno. Ya llegaron. Ahora que gobiernen. Y que asuman las "maduras", pero también las "verdes". ¿O quieren estar en el gobierno, aplicar las mismas políticas que aplicábamos nosotros, seguir siendo elogiados en el exterior por hacer eso, y acá adentro mantener el discurso engañoso con que ganaron la elección para seguir ganándolas en el futuro y que los colorados les saquemos las castañas del fuego? Es hasta inmoral que pretendan que les llevemos ese jueguito politiquero. Pero además, no sería justo con la oposición solicitarle que vote lo que el propio gobierno no está dispuesto a votar. El primer responsable en concretar la mayoría es el propio gobierno. Va llegando la hora en que el gobierno no puede estar en la misa y en la procesión.

1 comentario:

sintregua dijo...

E X A C T O O O O O ... !!!!

Correctísimo ...

Y sabe qué? ... Ni siquiera me molesta que a partir de ahora, comience a ganarse el sueldo en medio de esa (aparente) "inacción parlamentaria" ...

Porque tal actitud no existe; lo que se verifica es un cambio en la labor :

1) Que sea el oficialismo (a través de las mayorías con las que cuenta) quien impulse, apruebe, instrumente y SE RESPONSABILICE por los proyectos de "transformación del País".
En nada complicará la "prescindencia" de la oposición que por otra parte, viene siendo olímpicamente ignorada (avasallando con eso a LA OTRA MITAD DE LA CIUDADANIA a la que representa).-
Que el rey reine ... y se haga cargo del resultado de su gestión.

2) La oposición "debe estar" en los términos que usted expresa : en su rol de fiscal, marcando las diferencias (filosóficas, jurídicas, políticas) y advertiendo las consecuencias de cada iniciativa conforme a su concepción de Estado; INFORMANDO a la ciudadanía ... pero dejando en mano de los artífices del Uruguay del Futuro, la decisión final.-

Lealtad, coherencia y rectitud ... frente a nosotros mismos y a la ciudadanía.

Manoseos políticos, no...