miércoles, agosto 08, 2007

¡GRACIAS, HUGO, POR TU AMISTAD!

(Publicado - El Observador 8/08/07)
El sentimiento de rechazo que el señor Chávez nos inspira a muchos uruguayos nada tiene que ver con un modelo de izquierda latinoamericano enfrentado a los proyectos de la derecha regional. Menos aún tiene que ver con los “progresismos” versus los “modelos neoliberales”, como burdamente se lo quiere hacer ver por parte de varios dogmáticos de moda. Ése no es el eje del asunto.
Claro, uno puede comprender que “la necesidad tiene cara de hereje” y que se quiera sacar ventaja de la megalomanía del venezolano para, así, obtener beneficios para el Uruguay. Pero todo tiene un límite y eso hay que tenerlo bien claro. Sobretodo, en cuestiones que hacen a la democracia los límites son cosa seria.
Cuando el señor Chávez se abraza con el presidente de Irán, cuando hace negocios con la autoritaria Belarús de Alexander Lukashenko, cuando despotrica contra los gobiernos que no lo adulan, cuando cierra medios de comunicación aplicando la censura, cuando hace actos políticos en Buenos Aires para criticar a Bush y —de paso— nos regaña a todos los uruguayos por la postura multilateral del país, en fin, todas esas señales son típicas de un personaje autoritario, que no cree en las reglas de la democracia. Es un hombre que vive motivado por sus caprichos y sus aventurillas planetarias, que se excita cada dos días y que siempre está al borde de algún lío a escala global. Los grandes protagonistas del mundo occidental no viven ocupando pantallas mediáticas por sus griteríos y escándalos.
Con Chávez la cosa es simple: con él, festejando sus atropellos, aplaudiendo sus bravuconadas y sacándole “algo” por ese triste precio, o contra él, lejos de su habitat, distante de sus delirios y sin riesgos de problemas internacionales. Yo quiero estar a mil años de distancia de este personaje tenebroso porque la experiencia indica que al final uno queda “enganchado” con gente que no se toma en serio lo del pluralismo y que solo nos utiliza para formar parte de su coro.
A Uruguay, país serio, creíble y demasiado frágil, no le sirve el coqueteo con un individuo que, inevitablemente, va a terminar incendiando a su país y que en el mundo es un apóstol del enojo. Puedo apostar lo que sea a que este pichón de dictador caribeño va a quebrar a Venezuela, haciendo enfrentar entre sí a sus connacionales. Quien haya visitado Venezuela por estos años sabe a qué me estoy refiriendo.
No hay que ser muy lúcido para advertir que un golpista del ayer, como Chávez, no puede sacar patente democrática en el presente. ¿Cuál es la razón por la que algunos izquierdistas se obnubilan ante tanta prepotencia y descubren en Chávez a un personaje justiciero? ¿Es que el odio hacia Estados Unidos les permite aplaudir a un violador incremental de los derechos humanos?
Por algo será que el mundo sensato —de “izquierda”, “centro” o “derecha”— tiene a Chávez en capilla y nadie quiere demasiadas aventuras con un individuo que vive en el choque dialéctico permanente. Hasta Caetano Veloso le cayó con un fierro.
Fue muy graciosa toda la histeria que se levantó cuando el ministro Astori sugirió que tenía un estilo “confrontacional” y todos los reaccionarios del gobierno salieron a castigarlo. Por cierto, no fue la misma reacción que se produjo cuando la ministra Arismendi descalificó al presidente Bush y nadie del gobierno dijo nada, salvo que ejercía su derecho a la libre expresión del pensamiento. ¿Astori carece de ese derecho?
Ya lo sabemos: el presidente uruguayo procurará manejarse “con carpeta” en su relación con Chávez, pero el en cuartito de atrás algo se dirán. Ojalá que en ese cafecito no se vayan los principios por la borda. Para países como el nuestro no es un asunto menor.

7 comentarios:

martincho dijo...

Siempre quise ser primero!! Ja ja. Bueno, siguiendo el estilo del turco, estaría bueno arrancar un "gracias hugo por..."

Gracias, hugo, por enseñarme que hoy día para desprestigiar y denigrar a cualquier tipo de persona/asociacion/etc que no vaya con algo que yo pienso, solo hace falta acusarla de "neoliberal" y lacayo del imperio!!

A partir de que aprendí eso mi vida cambió rotundamente.

Saludos.

Von Hoßon dijo...

Jajajaja me encanto la de ''tipico pichon de dictador caribeño''..Por cierto,apoyo rotundamente mucho de lo que ah hecho Chavez..Otras cosas,me parecen no tan buenas o muy malas.

Saludos y mente abierta.

Anónimo dijo...

yo pienso(al igual que martincho)que el turco deberia ser el lider de esta patria como buen hijo de Artigas que es, vamos por los comunardos carajo!!!

EL DEMOCRATA (o nó...)

Anónimo dijo...

les dejo algo para leer:

http://www.argenpress.info/nota.asp?num=041647&Parte=0

por las dudas, asbestos = cancer... no se si hay mala comunicación padre hijo, o todo lo contrario.

Anónimo dijo...

otra vez, x las dudas.

(en 2 renglones, juntar en 1)
http://www.argenpress.info/nota.asp?
num=041647&Parte=0

Anónimo dijo...

Las relaciones entre Uruguay y Venezuela
Motivos de una distancia
Por: BRECHA
Fecha publicación:18/04/2007

Investigación de Samuel Blixen (coordinador), Carolina Porley y Gonzalo Silva

El proceso de expansión comercial sustentado por la política venezolana hacia Uruguay, que incluye inversiones por 900 millones de dólares, y la perspectiva de estabilidad energética, entró en una etapa de dificultades debido a enfoques divergentes en el seno del gobierno de Tabaré Vázquez.

“Para algunos uruguayos Venezuela es como la mina del barrio: todos la desean, pretenden sus favores, pero no quieren que los vean con ella.” La imagen, que trasunta amargura, expresa gráficamente el punto de vista venezolano tras un balance del resultado real de las relaciones con Uruguay desde la visita del presidente Hugo Chávez en 2005, que dio el puntapié inicial para la concreción de 78 acuerdos, convenios, e instrumentos de cooperación e integración. A diciembre de 2006 implicaron un desembolso de unos 400 millones de dólares entre donaciones, compensaciones comerciales y compra de bienes y servicios. Las inversiones directas, efectuadas o proyectadas, en las áreas financiera, energética, industrial y comercial ascienden, en un cálculo conservador, a 925 millones de dólares. Y los acuerdos petroleros –que entre agosto de 2005 y julio de 2006 permitieron un ahorro en las compras de crudo de 55 millones de dólares– instalan la perspectiva de que en un plazo de tres años Uruguay pueda cubrir totalmente sus necesidades de petróleo con un ahorro de 20 por ciento en el desembolso, asegurando además su estabilidad energética. “¿Quién ha dado más, respetando la soberanía y la independencia?”, se preguntan los venezolanos.

Paradójicamente, son los beneficios concretos y las expectativas de futuro los que activaron una coyuntura contraria: en el seno del gobierno uruguayo se consolida una tendencia que interpreta la relación con Venezuela como un peligro de dependencia económica y política. Las relaciones entre ambos países han entrado, al día de hoy, en un cono de sombra que amenaza con congelar, e incluso revertir, el grado de intercambio, complementación e integración cuyos resultados presentes y perspectivas inmediatas ofrecen, a juicio de los venezolanos, mucho más que cualquier futuro TLC o TIFA. Las fuentes uruguayas, off the record, grafican esos temores en una particular lectura de los gestos políticos del presidente Hugo Chávez: “Si seguimos por este camino, Chávez nos hace un acto como el de Argentina, en que atacó a Bush interfiriendo con la visita de éste a Uruguay”. Detrás de esa lectura se expresa una toma de posición respecto de la lucha por los espacios geopolíticos en Sudamérica y de las grandes orientaciones económicas que, entre paréntesis, dividen al elenco del gobierno progresista.

Los factores que detonaron la irritación venezolana tienen que ver con la decisión del presidente Tabaré Vázquez de no asistir a la Cumbre Energética, que tendrá lugar el lunes y el martes próximos en Isla Margarita, Venezuela; el anuncio del ministro de Industria, Jorge Lepra, sobre las intenciones de la trasnacional brasileña Camargo Correa de impulsar una asociación con ANCAP para la explotación de cemento pórtland uruguayo; y la orientación con que se utiliza el fondo de 276 millones de dólares, aportados por Venezuela y administrados por un fideicomiso, para el estímulo de exportaciones uruguayas a Venezuela.

La ausencia

Vázquez será el único mandatario sudamericano ausente en el encuentro de Margarita, cuyo objetivo es acordar las políticas estratégicas de integración energética que aportarán a la subregión estabilidad frente a la crisis mundial del petróleo. La Presidencia y la cancillería explicaron que la ausencia de Vázquez obedece a “razones de agenda interna”, pero extraoficialmente se sugirió que la decisión obedece al malestar del presidente por las actitudes del presidente Chávez en Argentina durante la visita de Bush a Uruguay.

La delegación uruguaya a Margarita estará encabezada por el vicepresidente Rodolfo Nin; la vicecanciller Belela Herrera (el canciller Reinaldo Gargano deberá representar a Uruguay, por las mismas fechas, en la reunión de Madrid convocada por el facilitador español para acercar posiciones en el conflicto con Argentina), el ministro interino de Industria Martín Ponce (el ministro Lepra optó por asistir a un evento organizado por la embajada uruguaya en Suiza), el ministro de Ganadería José Mujica y los tres directores de ANCAP, Daniel Martínez, Raúl Sendic y Germán Riet. La delegación ofrece un “equilibrio” entre las visiones opuestas sobre el relacionamiento con Venezuela y no atenúa la señal política de la ausencia presidencial. El presidente de ANCAP, Martínez, comentó: “Tabaré maneja la globalidad de la situación, que yo respeto. Es una decisión que tenía que tomar, y la tomó para un cierto lado. Nosotros (el directorio) vamos para darle un empujón grande a ciertos temas que son fundamentales”.

El senador de Asamblea Uruguay Carlos Baraibar aventuró una explicación para esa ausencia: “Tabaré ha tenido una agenda muy apretada. Pero también es cierto que el estilo de Chávez es impredecible, un estilo que en mi opinión se irá corrigiendo a medida que se afirme el proceso bolivariano. Hay que tener en cuenta que hay presidentes, con coyunturas internas complejas, que son reticentes a enfrentar hechos políticos que no están en la agenda de esos encuentros y que el estilo de Chávez pone imprevistamente sobre la mesa”. Un ejemplo es el discurso de Chávez en Buenos Aires fustigando a Bush que, en opinión de Baraibar, “implicó una crítica al gobierno uruguayo que en esos momentos recibía la visita del presidente estadounidense”.

El negocio del cemento

La ausencia de Vázquez se suma a la irrupción de la trasnacional brasileña Camargo Correa en un proyecto que Venezuela considera estratégico. Las necesidades venezolanas de cemento tienen que ver con la expansión de la infraestructura de Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), el quinto productor mundial de hidrocarburos, que controla además la mayor reserva mundial de crudo pesado. En la oferta que hace un año PDVSA formuló a ANCAP había un interés central: asegurar su necesidad de cemento destinado al “encamisado” de los pozos petroleros, el mantenimiento de los actuales y el de los pozos que entrarán en actividad en la llamada “faja del Orinoco”, algunos de los cuales serán explotados en asociación con la estatal argentina ENARSA y con ANCAP.

La propuesta venezolana para la explotación de las calizas uruguayas comprendía una complementación (no asociación) por la cual PDVSA invertía 200 millones de dólares en la modernización y ampliación de la planta de ANCAP en Paysandú, con la modificación de la matriz energética para la producción de clinker, que después se transforma en cemento; la planta permanecería en un 100 por ciento propiedad de ANCAP y la inversión se pagaría con un porcentaje del producido de cemento. El esquema incluye la importación de coque de petróleo venezolano, un producto residual de la refinación de crudo pesado que opera como combustible más eficiente y de bajo costo. Y del cual Caracas tiene un considerable excedente que necesita colocar. El coque sería transportado en un carguero de 65 mil toneladas, que a su regreso a Venezuela llevaría el clinker en una de sus bodegas y “productos secos” uruguayos (alimentos y otros bienes de exportación), abaratando notoriamente los costos de flete. Venezuela, a su vez, instalaría en su territorio hornos para la producción del cemento con el clinker importado de Uruguay, ahora sí asociando a ANCAP.

La propuesta de Camargo Correa, con una inversión de menos de 100 millones de dólares para la producción de clinker en Paysandú, es esencialmente diferente porque implica la asociación de ANCAP con una participación minoritaria en la planta modernizada. Aunque los documentos de entendimiento del proyecto venezolano están más avanzados que la declaración de voluntad de la trasnacional brasileña, la lentitud (o el estancamiento) del proceso de concreción fue interpretado por Venezuela como una “interferencia antagónica”. Martínez, por su parte, dijo que no advierte en sectores del gobierno “una intención de trancar”. Afirmó que los proyectos son complementarios: “Si logramos hacer una planta con PDVSA y una planta con Camargo Correa, asegurando que las reservas de piedra caliza, que es lo estratégico del país, queden en manos y bajo control de ANCAP, espectacular”.

El subsecretario Ponce aseguró, por su parte, que la decisión sobre una asociación o complementación con la planta de cemento es resorte exclusivo de ANCAP. “La explotación de las calizas para cemento no es monopólica”, dijo. “Cualquiera puede hacer el emprendimiento, comprando tierras, haciendo los estudios de prospección y montando la planta. El Estado, que es soberano sobre su subsuelo, otorga autorización y plazos, y cobra un canon, como lo cobra el dueño de las tierras. En su planta, ANCAP cuenta con autorización y con las tierras. Si decide asociarse, deberá resolver cuál es la mejor inversión y las mejores condiciones para sus planes de crecimiento.”

Más allá de las inversiones y de los alcances comerciales, hay un aspecto geopolítico: la propuesta de PDVSA implica un acuerdo entre empresas estatales; la otra propuesta significa integrar a una trasnacional, que pasaría a controlar, por los porcentajes de asociación, las calizas sanduceras, que ofrecen las mejores condiciones de rendimiento. En el fondo lo que se dirime es una cuestión de opciones económicas. Fuentes venezolanas señalaron que la propuesta de PDVSA, con la producción de clinker en Uruguay y la producción de cemento en Venezuela, abre a ANCAP la posibilidad de disputar el mercado argentino y el del sur de Brasil, desde su planta de Paysandú (en una medida exponencial por el cambio de la matriz energética), y el mercado del norte brasileño por una asociación en la planta venezolana. Además, concretaría una aspiración del ministro Mujica, que estima como esencial la obtención de un transporte marítimo que permita potenciar la exportación de bienes de pequeños y medianos productores.

De hecho, el proyecto sobre el cemento obliga a una definición frente a la lucha por los espacios regionales que enfrentan a Brasil y Venezuela. Los vericuetos de su negociación recuerdan las dificultades que enfrentó el Bandes para instalarse en Uruguay, a partir del cierre de COFAC, o el fracaso de las negociaciones con la línea aérea CONVIASA para el rescate de PLUNA. Cuando el gobierno anunció en enero último el acuerdo con la ignota Leadgate Corporation se explicó que las negociaciones con CONVIASA habían sido interrumpidas por Venezuela. Ello es parcialmente cierto: el Ministerio de Infraestructura venezolano desistió del proyecto porque PLUNA exigía una capitalización de 43 millones de dólares, tres veces más que la aceptada a Leadgate.

El fideicomiso de la discordia.

El tercer factor de conflicto es el resultado de la ejecución del fideicomiso del Fondo Bolívar-Artigas. Ese fondo es producto de la decisión venezolana de depositar en una cuenta bancaria en Uruguay el 12 por ciento de los pagos de ANCAP por la compra de petróleo. Según los acuerdos, PDVSA cobra el 75 por ciento del suministro de crudo a 60 días con un interés del 2 por ciento. El 25 por ciento restante se pagará a 15 años con un interés del 2 por ciento, y ello implica que, a la fecha, ANCAP cuenta con un remanente de 180 millones de dólares, depositados en una cuenta del Banco República, que pretende canjear por bonos de deuda, de modo de transferir el dinero a la administración central y sanear sus balances.

El fondo se conformó con un aporte inicial venezolano de 200 millones de dólares del cobro de crudo a 60 días, destinados a financiar el intercambio de bienes y servicios de Uruguay con Venezuela. A la fecha hay proyectos por 276 millones de dólares, de los cuales se han ejecutado 137 millones. Del fideicomiso salieron las donaciones a empresas productivas recuperadas (FUNSA, MIDOBERS, ENVIDRIO) por un total de 5 millones de dólares; la donación al Hospital de Clínicas por 10 millones; la compra anticipada de etanol a ALUR por 7 millones; la capacitación técnica que vende UTE por 10.300.000; la exportación de medicamentos por 2.140.000; la exportación de tecnología informática por 59 millones; la exportación de ganado vacuno por 6.200.000; y la exportación de casas prefabricadas por 36 millones de dólares. El objetivo del fideicomiso (del que es un ejemplo de beneficio mutuo el convenio de UTE) quedó parcialmente desvirtuado, según la apreciación venezolana, por el predominio de negocios con empresas particulares, algunos elaborados aun antes de que se efectuara el depósito para el fondo, y que comprende proyectos por 242 millones de dólares, es decir el 90 por ciento de la cifra destinada. Algunos de esos negocios generaron episodios de corrupción, en Uruguay y en Venezuela, que obligaron a su suspensión.(*)

El saldo de la relación. Desde la firma de los primeros acuerdos cuando la asunción de Vázquez, la balanza comercial Uruguay-Venezuela experimentó un gigantesco crecimiento. En 2004 las importaciones uruguayas de productos venezolanos llegaban a un millón y medio de dólares y las exportaciones a 33 millones. En 2006, las importaciones uruguayas implicaron 503 millones de dólares, y las exportaciones 74 millones. La relación se invirtió sustancialmente, y ello porque la compra de petróleo insumió 501 millones de dólares. Exceptuando el petróleo, la balanza comercial es sumamente favorable a Uruguay, sin contar los beneficios de los convenios petroleros en tasas de interés y plazos de pago.

Si a esta realidad se suman los proyectos de explotación de la faja del Orinoco (que permitirían un ahorro de 200 millones de dólares anuales), las razones de las dificultades que enfrenta la relación con Venezuela deben buscarse en el plano de la política y la ideología. Hasta ahora no existe un solo indicio de que Venezuela haya intentado una injerencia en asuntos internos, o algún tipo de condicionamiento que afecte la independencia o lesione la soberanía. El presidente Chávez ha reiterado su apoyo al reclamo uruguayo sobre las asimetrías en el MERCOSUR. Incluso dirigentes políticos vernáculos consideran que la actitud de Chávez frente al acercamiento uruguayo a Estados Unidos ha sido contemplativa y recuerdan su apoyo a la firma del tratado de inversiones.

Las dificultades, en todo caso, son consecuencia de la confrontación interna de visiones político-económicas y de operadores políticos que realizan su propio juego de intereses. En la apreciación de un sector del gobierno, una intensificación de las relaciones con Venezuela choca con los propósitos de orientar la política económica hacia los llamados sectores de poder tradicionales: las trasnacionales y los circuitos financieros internacionales, según señalaron voceros del MPP.

Si la inversión es un objetivo central de la política económica, las propuestas venezolanas deberían ser acogidas con mayor entusiasmo. Según el senador comunista Eduardo Lorier, “el factor determinante es la orientación de la política desde el Ministerio de Economía. Una visión de la inversión extranjera, tratados de libre comercio, para llegar a un mercado supuestamente infinito. En este contexto lo de Venezuela queda relegado, porque con Venezuela se impulsa la inversión pública, el acuerdo entre estados. No le sirve al gran capital el fortalecimiento de ANCAP con inversión en refinería, en exploración de yacimientos de petróleo, etcétera. Se están privilegiando vínculos estrechos con Estados Unidos, y en el cuadro actual de confrontación de Bush con Venezuela este tipo de políticas no es compatible”.

(*) La viabilización del fideicomiso

En suspenso por maniobras

La constitución del Fondo Bolívar-Artigas, que a la fecha administra mediante un fideicomiso de más de 270 millones de dólares, fue como miel para los osos. Aun antes del depósito del capital en cuentas bancarias del Banco República y el BANDES, la posibilidad de efectuar negocios de exportación a Venezuela estimuló una red de operadores con una pata en Caracas y otra en Montevideo. Las ventajas eran evidentes: siempre que se obtuviera la autorización del organismo estatal y la orden de pago, de PDVSA, era posible anudar negocios sin la necesidad de licitaciones, con el acceso rápido al dinero, exonerado de impuestos y al margen de los controles sobre manejo de divisas que imperan en Venezuela.

El pivote de la red en Venezuela es una empresa llamada CERJECA, dirigida por un venezolano hijo de uruguayos, Norberto Barcos, que contaba con acceso a los círculos gubernamentales por su vinculación con altos funcionarios de corporaciones estatales.

El propósito del fondo era el estímulo de acuerdos comerciales entre empresas estatales de los dos países, pero estaba abierta la posibilidad de realizar negocios con empresas privadas uruguayas. En los hechos, el fideicomiso financió tres emprendimientos privados que monopolizaron el 90 por ciento de los fondos de las cuentas: la venta de software y asesoramiento en tecnología informática, la venta de casas prefabricadas; y la venta de vacas preñadas y toros Holando para el mejoramiento del ganado de altura en zonas ganaderas venezolanas.

La exportación de ganado lechero fue el primer negocio concretado a través del fideicomiso por la empresa Rozada y Compañía, por más de 6 millones de dólares. La venta de ganado se efectuó de acuerdo con el contrato, aunque en Montevideo se informa que existen denuncias por incumplimiento de pago del intermediario a los productores. Barcos fue el contacto que acercó a Rozada con el presidente de CorpoZulia, el general Eduardo Martínez Mendoza.

La exportación de casas prefabricadas con una tecnología de asbesto-hormigón fue autorizada por un total de 155 millones de dólares de los cuales se ejecutaron apenas 36 millones. La empresa de Barcos era la representante en Venezuela de una firma uruguaya creada a los efectos del negocio: UMISSA, en la que aparece como principal responsable el argentino Alejandro Lagrenade. Se trata de casas prefabricadas que en su momento se comercializaron en Uruguay con tecnología Equinox, que el ministro de Vivienda del gobierno Lacalle, Carlos Cat, había expresamente prohibido por sus características nocivas para la salud.

La autorización para la importación de las casas encontró la resistencia del entonces ministro de Vivienda venezolano Julio Montes, que fue sustituido por Luis Figueroa. En ocasión de la visita del presidente Chávez, en marzo de 2005, Figueroa impulsó en Montevideo la firma del convenio, que se realizó fuera de protocolo, y a la que accedió, no muy convencido, el ministro Mariano Arana, en una reunión en el hotel Radisson, de la que participó el embajador uruguayo en Venezuela, Gerónimo Cardozo; para ello fue necesario, y a la vista de ciertas modificaciones en las especificaciones técnicas de los módulos, otorgar la autorización correspondiente. Las casas de UMISSA -definida como una empresa 'cogestionada'- fueron presentadas como producidas en Uruguay, cuando en realidad la mayoría de las partes son importadas de Argentina (Techint) y de Honduras.

Una primera partida de las casas prefabricadas llegó a Venezuela, pero nunca fueron instaladas, porque no coincidían ni el metraje, ni ciertas características técnicas; aún permanecen depositadas en un galpón.

El ministro Figueroa fue despedido de su cargo, tras un escándalo vinculado a este negocio, ventilado por periódicos anti- chavistas, en los que se acusaba al funcionario de corrupción. Se exigió que se sustituyera el asbesto de las láminas, componente que está expresamente prohibido en Venezuela. El embajador uruguayo en Venezuela, Gerónimo Cardozo, afirmó que en la comisión mixta que analiza los proyectos del fideicomiso, instalada la semana pasada, no se ha recibido hasta ahora ninguna protesta referida a UMISSA.

El tercer negocio, la venta de software, fue gestionado por Javier Vázquez, hijo del presidente Vázquez, en representación de la empresa uruguaya Artech. La venta de la tecnología Genexus a la Corporación Venezolana de Guayana-Telecom comprendió 59 millones de dólares, de los 79 millones proyectados. La transferencia de la tecnología por parte de Langecor (Artech), Geocom,

MVDCOMM y Tabena, se viene realizando normalmente y seguramente se concrete en el futuro inmediato el tramo no ejecutado. Es, de los tres negocios principales, el que no tiene relación con la intermediación de Barcos. En la sede de la representación de Artech, en el edificio Cristal, de la zona de Altamira, Caracas, se instaló recientemente la embajada uruguaya en Venezuela.

En cambio, sí aparece Barcos, y su contraparte uruguaya Pedro Zaffaroni Rocco, en un intento de vender usinas potabilizadoras de agua (UPA). La empresa uruguaya que suministraría las UPA es CUPH, una de las tres que se beneficiaron de la tercerización de la comercialización del producto resuelta por el anterior directorio de OSE. El ministerio venezolano encargado de autorizar el negocio se opuso a incorporar el convenio en el fideicomiso. Paralelamente, otra empresa uruguaya acordó la transferencia de tecnología de las UPA, para que en Venezuela se construyan los equipos.

De todas formas, OSE ya resolvió cancelar los contratos de tercerización y está dispuesta a entregar gratuitamente la tecnología de las UPA.

Por otro lado, habría que consignar que algunas firmas uruguayas que participaron en la ronda comercial que tuvo lugar en Caracas en julio de 2005 se han quejado de las dificultades que encontraron para concretar esos negocios con su contraparte, en especial por la burocracia reinante en Venezuela.

Producto de la situación derivada de los episodios relatados más arriba, en los que se denuncia la acción de una red de operadores, la práctica de pago de comisiones y el tráfico de influencias, la administración del Fondo Bolívar Artigas actualmente está en stand by, mientras se realiza un análisis de cómo orientar los fondos para fomentar intercambios entre empresas estatales, como el concretado entre UTE y su contraparte venezolana CADAFE.

Inversiones en cifras

La inversión realizada o proyectada de Venezuela en Uruguay comprende:

• Producción de etanol: 20 millones de dólares.

• Compra de las gasolineras de Solpetróleo en Argentina: 20 millones de dólares (más el ahorro de pérdidas mensuales, que de 2 millones de dólares se redujeron a 200.000).

• Alur: 7 millones de dólares.

• Bandes: capitalización por 78 millones de dólares (incluida una línea de crédito a ANCAP).

• Modernización de la planta de cemento de ANCAP: 200 millones de dólares.

• Ampliación de la refinería de La Teja: 600 millones de dólares.

Daniel dijo...

Al final el blog del turco tiene mas visitas de "opositores" que de "correligionarios".
Voy a quebrar una lanza por el turco, el blog esta prolijo, y en mucha cosa tiene razon. Igual tiene mucha pinta de libreto. Soy sincero, me gustaria creerle a abdala, pero la puta que es imposible.